«El tapiz de un tiempo» de Gracia Pérez Cortés

En la Cataluña de principios del siglo XX, la muerte precipitada del cabeza de familia, marca la vida de María Gilibiró, siendo apenas una niña. Nacida en el seno de una humilde familia de Tuixent, si más recursos que la poca tierra de la que son arrendatarios, María se convierte a edad temprana en Trementinaire, siguiendo los pasos de las mujeres de la familia.
Recorre caminos, pueblos y ciudades; sus remedios, pomadas, ungüentos y hierbas, sumados a la pasión que siente por el oficio, la convierten en una trementinaire de prestigio. Sin rendirse, y fiel a sus principios, supera cada obstáculo que la vida le depara, conoce el amor, la decepción, la lealtad, la soledad…

Un acontecimiento inesperado la lleva a la ciudad condal, en concreto al barrio de Pekín y el Poblenou, donde descubre un mundo nuevo: la miseria, la lucha obrera, la creación de los sindicatos Allí vivirá en primera persona la Semana Trágica de Barcelona, “La rosa de fuego”.

En esta ficción histórica, perfectamente documentada, junto a María se van tejiendo los diferentes tapices de vida: Daniel, Serafín, Soledad, Bazil, Beatriz son personajes que van ganando relevancia a través de las páginas. Sus historias ayudan a recrear los acontecimientos históricos, políticos y sociales más importantes de la época, tejiendo un tapiz de emociones difícil de olvidar.

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«Luz, color y sombras» de Francisco Barrachina González

Crueldad Etérea

Chorros de sangre en un río púrpura

que circula por un corazón ajeno.

Estrujando hasta la penúltima gota,

siento su poder fluyendo en mi organismo,

revelando el más íntimo secreto.

Pronto dejarás de existir en tu mundo

para pasar a formar parte de mí entorno.

Almas atormentadas

en el transcurso del tiempo,

sabiduría acumulada,

deseosa de ser compartida en la eternidad.

Vuelve la pesadilla, una vez más,

dulce es la oscuridad

y duro el despertar.

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Ya a la venta.

«Terra Australis Incógnita» de Emilio José Fernández Castellano

Un joven adolescente de un pequeño pueblo andaluz llega al Londres del siglo XVIII, donde es juzgado y condenado a ser deportado a una colonia penitenciaria en Australia.
Desde su visión orgullosamente hispanocentrista, machista, racista y cristiana, como corresponde a la época, cuenta su viaje como preso hasta el nuevo continente, su estancia allí y el viaje que le sacó de él.

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«La luna» y «La casa incendiada» dos relatos de Javier Jabato

Seguimos con nuestra selección de relatos de Javier Jabato. En esta ocasión compartimos dos microrrelatos publicados en su libro «Estos días de noviembre» (Edición Punto Didot, 2014).

 

LA LUNA

El cliente pidió la luna y el camarero no pudo hacer otra cosa que obedecer. Se rascó un poco la barbilla, dejó por ahí su bandeja y se elevó sobre una de las sillas que ocupaban la terraza. Recogió con su mano unas pocas luminiscencias de luna y las aposentó cuidadoso en el café del otro.

 

LA CASA INCENDIADA

El hombre se paró por enésima vez delante de la casa de su ahistórico enemigo y allí, poniendo cara de loco furibundo pero callado, huidizo y peligroso, reconcentrando
todo el odio del mundo en torno a su entrecejo de licántropo ibérico, cerro sus ojos e hizo —o eso pensó sin llegar nunca a creerlo del todo— explotar la casa del otro.

Transportado como en un hechizo volvió a su casa, pegado a las paredes, aterrado en el milagro.

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«La invisibilidad perceptible» de Antonio Martín Cepero

Antonio Martín Cepero deja atrás el Ciclo de Sinaloa para reencontrarse con su voz en La Invisibilidad Perceptible. En esta obra logra ensanchar su visión del mundo y nos muestra la continua evolución de su expresión que se hace más rica y sorprendente.
Destacamos la emoción, la claridad y la fuerza, como las características que sobresalen, dada la complejidad y la falta de receptibilidad ante los temas relacionados con la espiritualidad en un mundo que los suele ignorar.
La poesía de Antonio Martín Cepero posee una sonoridad que embelesa, pero lo que resalta sobre cualquier otro rasgo estilístico es su capacidad para cautivar. Esa que le hace ser capaz de expresar su sentir de una manera tan personal que conmueve “Tu risa me vestirá del sosiego/que abrigará la frialdad de mi alma”.
Se muestra a sí mismo sin rubor, procurando contagiar al lector su sinceridad. No se esconde tras un lenguaje críptico, sino transparente. “Gozaré de la suerte de los muertos/ y dejaré a los que aún viven su desvivir”.
En sus textos se destruye y se construye a sí mismo, para redescubrir en cada uno de sus versos su genuino ser. Se refugia en las palabras para ahuyentar la soledad y la ausencia “Así hallarás la luz/que te hará digerir/la ausencia”. Ahí comienza su viaje para encontrar un sentido a su vida, al que nos invita a que le acompañemos, para juntos encontrar el anhelado sosiego.

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«La fiesta de los huérfanos» un relato de Javier Jabato

El 21 de septiembre se presentará en Estepa (Sevilla) el libro póstumo de nuestro querido autor Javier Jabato, «Sombrerito y las bestias».

Queremos hacer un recorrido por su obra y rendirle homenaje.

Hoy compartimos con nuestros seguidores una relato de su libro «Primer invierno después» publicado en nuestro sello Edicion Punto Didot en enero de 2017.

 

LA FIESTA DE LOS HUÉRFANOS

Para el poeta, para el filósofo, para el santo, todas las cosas
son amigas y sagradas; todos los hombres, divinos.
(Ralph W. Emerson)

Los niños, como Pablos que caían de su caballo, omitieron las órdenes de sus mayores, de sus padres y de sus tutores, de sus sacerdotes y de sus entrenadores de fútbol, y así, y como si hubieran sido abducidas sus consciencias por una entidad superior e inconmensurable, abandonaron sus deberes y quehaceres de hijos modélicos, sus catequesis y sus clases de violín, y se fueron a los parques a jugar entre los columpios tal y como algún día, lejano ya, olvidado y sepulto, habían hecho sus propios captores. Sus ojos de vitriolo, de querubes o diablos del futuro, recordaban por momentos a los de sus pares protagonistas de El Pueblo de los Malditos, pero por lo general lucía límpida y transparente su mirada, espejo de la franqueza de todos aquellos que no consideraban que estuvieran comportándose de manera ominosa. Para ello, para regalarse a sí mismos aquella irrepetible jornada de asueto y des-producción, hubieron de escapar una vez y otra de sus padres y de sus tutores, de sus sacerdotes y de sus entrenadores de fútbol, y en puridad muchos de ellos pasaron más tiempo huyendo que divirtiéndose, habiéndose dado el caso de que algunos infantes ―los más tozudos, los que más ansias de libertad encerraban en sus pequeñas carcasas de carne; los que más tocados estaban de aquella revelación de parvulario que mágicamente había acontecido― escaparon diez y doce veces, y todas las que hicieron falta, hasta que fueron recluidos en los sótanos de las casas o drogados con bromuro o atados como perros de cortijo, como posesos del espíritu de Pazuzu, a las patas de la cama. Padres o no, la mayoría de los adultos, castradores y castrados, vencedores y vencidos, precadáveres que leían periódicos y hablaban a gritos con los políticos que les salían por la tele, creyó ver en aquel sindios una muestra evidente de que se acercaba el final de los días conocidos y se acordó, ¡ah, entonces!, de las vetustas letras de las diferentísimas biblias que hibernaban en los cajones de las buhardillas, junto a la ropa pasada de moda; los adultos utilizarían luego el suceso para reafirmarse en la exacta creencia de que eran necesarias, ahora y siempre pero ahora más que nunca, todas aquellas medidas represivas con las que se intentaba conseguir, y vive Dios que se conseguía, que aquellos pequeños hijos de puta con churretes de nocilla en la boca se convirtieran, andando el tiempo, en conductores de audis y en mujeres fregona.

Algunos habitantes de la ciudad, una minoría de hombres y mujeres considerados mediocres, de los que permanecían callados en las conversaciones sobre fútbol y no hacían aspavientos cuando iban hablando por la calle, de los que apenas levantaban sus miradas en las estrecheces del metro, se asomaron tranquilos y venturosos a sus ventanas a aquella última hora de la tarde. Sonreían afablemente. A poco que aguzaban un tanto el oído podían escuchar aún las voces de los más rebeldes, nocturnos ya pero todavía en sus juegos.

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Ricardo Pedro Ron Latas y José Fernando Lousada Arochena vuelven a publicar juntos.

Tras la publicación en 2017 de «La independencia judicial en la historia constitucional de España (1808-1975)», donde nos mostraban un análisis jurídico de la garantía de independencia de jueces y magistrados en las constituciones españolas y en las leyes dictadas en su desarrollo desde los inicios del constitucionalismo español hasta la etapa franquista, siguen con su trabajo en conjunto y nos traen su nuevo libro «El Consejo General del Poder Judicial».

Ricardo Pedro Ron Latas es Graduado y Doctor en Derecho. Profesor titular de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad de A Coruña. Magistrado suplente de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Galicia. Ampliación de estudios de postgrado en Bélgica, Argentina y Alemania. Ponente y comunicante en congresos internacionales y nacionales sobre temas de Derecho Social. Autor de un centenar de publicaciones. Miembro de la Asociación Española de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social.

 José Fernando Lousada Arochena es Licenciado y Doctor en Derecho con Premio Extraordinario. Graduado Social. Diplomado en Práctica Jurídica. Abogado fiscal en excedencia. Magistrado especialista del Orden Jurisdiccional Social destinado en la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Justicia de Galicia. Profesor asociado de Derecho Procesal Civil y Penal de la Universidad de A Coruña. Ponente y comunicante en congresos internacionales y nacionales sobre temas de Derecho Social, Constitucional, Procesal y Comunitario. Autor de más de una veintena de libros y de más de dos centenares de publicaciones.

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«Infantes sin leyenda» de César Muro Benayas

De un día para otro, como ocurre con la Infantería española, marchan más de cuatrocientos kilómetros junto a sus familias para acudir al puerto, embarcan en un navío de la Real Armada que durante tres meses atraviesa la Mar Océano pasando por todo tipo de penurias, para arribar extenuados a una tierra española en el Río de la Plata que hay que colonizar…
Combaten con los indios más fieros, los charrúas, que por una simple mordedura te amputan el brazo; luchan por la soberanía de unas tierras, legadas por el Tratado de Tordesillas, ante la invasión luso brasileña de unas praderas cubiertas por millones de cabezas de ganado; se enfrentan a contrabandistas portugueses e ingleses que nos roban un nuevo “oro negro”: sebos, cueros y pieles de más valor que la famosa plata de Potosí…
La magnífica labor de colonización de los jesuitas con los que se trabaja estrechamente, pero que es preciso cercenar por razones que el soldado no entiende, pero cumple con mayor celo aún que aquello que comprende… La victoria y expulsión de ingleses de las Malvinas y de los portugueses de Río Grande, para que lo ganado con sangre y aceros se pierda después en el tablero de la diplomacia…
Leyenda perdida, como tantas otras de nuestra rica historia, de soldados valerosos que supieron cumplir su misión con gallardía. Porque mientras unos no dejan de vanagloriase, con justicia, de la historia de su Séptimo de Caballería, los que tuvimos trescientas heroicidades similares les dejamos en el olvido. Este es el particular homenaje a los millares de infantes españoles que sus gestas están enterradas en la sima de la ingratitud.

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«El ciberciudadano y el cambio en el poder» de Norberto Zingoni

Un cambio profundo en las relaciones de poder político, económico y social se avecina. Internet y las redes han revolucionado el mundo conocido a través de la nueva comunicación global, de la promoción de energías renovables y del cambio en el sistema productivo. Dentro de esa revolución emerge una nueva forma de participación en la vida pública: el ciberciudadano. La revolución del hombre aislado que participa desde su casa o un cibercafé en los procesos políticos, jurídicos o económicos. El ciberciudadano que comienza su andadura en la vida pública verá en los próximos años el fin de la era de las masas, de los líderes autoritarios, del secreto bancario y de muchos organismos internacionales anacrónicos. Y el advenimiento de una democracia más participativa y directa con la promoción del referéndum, el plebiscito o la iniciativa popular. Todos los indicios de la nueva era llevan a afirmar que hay un aumento del poder ciudadano y un concomitante declive del poder establecido (el establishment). El Algoritmo y el Internet de las Cosas, la economía colaborativa y un nuevo Capitalismo, el fin del trabajo y la implantación de la Renta Básica de Ciudadanía o la educación a distancia cambiarán la visión anacrónica de un poder que tanto daño ha hecho en el siglo XX. El libro aspira a ser una prospectiva: un conjunto de análisis y estudios realizados con el fin de explorar o predecir el futuro o lo que ha de suceder con el advenimiento del ciberciudadano.

A la venta en ebook.

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